Del 11 al 13 de Octubre en Bruselas se ha organizado un encuentro titulado  «Llamados a participar a la vida pública: Reconstruyendo Europa».

Se hace en colaboración de la Compañía de Jesús a través del Jesuit European Social Centre de Bruselas.

Esta orientado a los jóvenes y se ha creado una web para ello. En el enlace va la web   https://www.calltopubliclife.eu/

 

 

Introducción:

Después de las elecciones del 26 de mayo de 2019, conoceremos la composición del recién elegido Parlamento Europeo y, en octubre de este año, tomaremos un tiempo en Bruselas para reflexionar sobre cómo configurar nuestra acción como cristianos para ayudar a Europa a superar los desafíos. se enfrenta. En ese sentido, responder al llamado a participar en la vida pública es una manera de ayudar a dar forma a otra Europa. La vida pública existe debido a los puntos de vista e intereses en conflicto que se encuentran en cada sociedad. Permite a las personas vivir con realidades presentes que no desean con la esperanza de obtener lo que desean en el futuro. También permite que las personas se adapten y aprendan nuevas formas sin ser obligados. La vida pública no puede sobrevivir sin un compromiso concienzudo compartido con temas que todos consideran de interés común.

Ser conscientes es vernos a nosotros mismos como responsables ante una realidad más grande que nuestros propios egos, algo espiritual y misterioso en el sentido de ser parcialmente, pero nunca totalmente, evaluable. Cuando vemos este sentido de la conciencia en los demás, esto ordena nuestra confianza. Esta conciencia de lo espiritual es también una fuente de pasión y determinación. Sin ella, no puede suceder nada de importancia, pero sin control, la pasión puede convertirse en fanatismo. Hay un momento para la pasión de la indignación, para la protesta y la condena, pero sin momentos de conversación civil, la indignación solo aumenta la desconfianza y la hostilidad mutua. Los opositores políticos deben buscar valores compartidos y debatir de una manera que apele a esos valores.

La civilidad es cosa de la superficie, una chapa, que depende mucho de las formas heredadas. Las nuevas ideas y tecnologías pueden hacer que las ‘viejas formas’ sean obsoletas. La civilidad es frágil y, en tiempos cambiantes, las formas de civilidad deben adaptarse. Una de las razones de la falta de civismo en las redes sociales es que es como una nueva frontera en la que los habitantes aún no han logrado establecer costumbres sociales mutuamente respetuosas. Incluso en el mejor de los casos, la superficialidad de la civilidad no significa que sea trivial. Debajo de esta superficie se encuentran todo tipo de pasiones e irracionalidades, y cuando se despega, como la piel, lo que vemos es algo crudo y sangriento. El liderazgo actual consiste en encontrar maneras de hacer que las personas sean civiles y respetuosas. Sin esto, la vida pública seguirá siendo inefectiva.